"Huir fervientemente de la muerte es la forma más rápida de acercarse a ella, porque aunque la muerte no esté todavía, tus pensamientos te la traen cada día"
El Mindfulness ya nos ha enseñado que nuestra mente tiene un músculo llamado Atención. La atención es como una extensión de la mente, como la mano de nuestro brazo que nos sirve para tomar contacto con nuestro entorno.
Con todo ello es importante tener en cuenta que nuestra capacidad mental es muy poderosa, hasta tal punto que químicamente reacciona igual a un estímulo real como imaginado.
En unos ensayos clínicos probando la fiabilidad del efecto placebo y nocebo colocaron tres grupos de personas.
* El primer grupo tenía que ir al gimnasio durante 1 mes con una rutina.
* El segundo grupo tenían que dedicarle 15 minutos al día a imaginarse a sí mismos que hacían la rutina.
* Y el tercer grupo era el de control, este no haría ejercicio.
Los resultados fueron sorprendentes. El grupo que fue al gimnasio aumentó su musculatura entre en un 9% y un 15% y el grupo que se lo imaginó aumentó su musculatura entre un 7% y un 13%.
(Libro de Joe Dispenza. "Sobrenatural", Edición 2019)
Podemos concluir que nuestros pensamientos son una realidad en sí misma.
Si lo ponemos sobre la mesa y reflexionamos:
Si Yo miro mi cuenta bancaria y veo dinero aquí y ahora, pero pienso que no voy a tener, que van a venir gastos y me quedaré sin dinero, mi cuerpo va a reaccionar como si realmente Ahora no tuviera dinero, sentiré el mismo estrés y sin darme cuenta, daré pasos inconscientes hacia esa realidad, porque es la que no paro de pensar.
Puede parecer paradójico, pero tengamos presente el 90% de los problemas que tenemos no son los conflictos que vivimos, sino los conflictos que tenemos con nuestros conflictos, es decir, como nuestra forma de pensar condiciona nuestra forma de vivirlo.
Es un trabajo de presencia constante, de llevar una y otra vez tu conciencia a este momento.
* Si tu pareja está aquí y ahora contigo, para qué piensas que te va a dejar?
* Si tus padres están vivos ahora, para qué piensas que se van a morir? Si tienes trabajo ahora, para qué piensas que se va a terminar?
* Si ahora estás sano, para qué piensas que vas a enfermar?
Además, vivir llevando una y otra vez nuestra mente al tiempo presente tiene otro beneficio. Cuando nuestra mente se perturba con los miedos, si luego llega a ocurrir esa realidad (me quedo sin dinero, me deja la pareja, etc) no conseguiremos reaccionar de forma óptima a nuestra experiencia, porque estaremos condicionados por nuestro miedo.
Es como si el miedo te dijera: "te lo dije".
Ahora bien, si ocurre, pero tenemos la mente en el momento presente, vacía de expectativas o temores futuros, veremos posibilidades que no veríamos en ese momento.
Por ejemplo:a un chico lo echaron de un supermercado donde trabajaba, se quedó en el paro y tuvo un proceso depresivo. Frente a ello el psicólogo le preguntó cuál era su sueño, que era lo que realmente siempre había querido hacer.
El chico dijo que quería ser fotógrafo, pero nunca había tenido tiempo para hacerlo. El chico se apuntó a un curso y lo contrataron en una empresa, lo que le llevó a cumplir su sueño y ver la pérdida de empleo como la gran oportunidad para hacer lo que realmente le gustaba.
Al final nuestra mente nos potencia o nos limita, pero nosotros somos los dueños y tenemos el poder de decidir qué hacemos con lo que nos pasa en la vida.
Hay momentos donde las dudas absorben la mente repitiendo preguntas en bucle. Instantes donde, aún siendo consciente de la función del universo, de tu conexión con la fuente, del poder creador de tus palabras... se le llama a esto "la teoría fácil" para poder seguir sufriendo con los problemas "reales", adjuntando que esa teoría se dice muy fácil, pero es muy difícil.
El universo no va a tratar de convencerte de qué es la verdad, ya que cada uno tiene la suya. Tampoco de qué es lo fácil y qué lo difícil, ya que él tan solo te entregará aquello en lo tú estés vibrando, aquello que resuena en tu interior. "Nada Brahma", "todo vibra". Cada pensamiento, emoción, acción... es una constante expresión de energía en estado vibracional. ¿Piensas que es difícil? La matriz asentirá con amor y vivirás tu dificultad.
"Te conviertes en lo que piensas"
Buda
Es comprensible que para algunas creencias decir que un problema se puede transformar fácilmente, es prácticamente un insulto. Después de todas las conductas y patrones que ha tenido que crear la mente para gestionar un problema, que de repente le digan que, si tú cambias, todo cambia, puede ser catastrófico para la mente. ¡Mentira! Sonará rápido intentando defenderse de un ataque ilusorio. Pero es normal. La mente se sostiene en las experiencias de supervivencia y desaprender esos programas puede peligrar la vida, pero desde su perspectiva defensiva, claro está.
Lo curioso de esta mente miedosa, como un niño que se siente abandonado, es que intenta saber cómo se hacen los cambios sin querer cambiar. Es como querer enseñar a alguien a ir en bicicleta y este te pregunta que antes de subirse, quiere saber cómo se hace. En lo que se le insiste: "tienes que subirte y experimentarlo para que pueda enseñarte", pero la mente sigue recalculando...: "No puedo subirme, no sé hacerlo, no tengo la información suficiente, necesito saber cómo se hace". Una de las diferencias fundamentales entre una persona que avanza rápidamente y otra que va más lenta, está en la capacidad de escuchar sin juzgar. Cuando una persona escucha libre de juicio, asimilando aquellas palabras que resuenen consigo, no solo no tiene necesidad de preguntar "cómo se hace", sino que sabe exactamente lo que tiene que hacer. Su mente no busca "peros", sino motivos para experimentarlo. Esta persona es consciente de las mismas dificultades que el que pregunta "como se hace", pero uno quiere saberlo todo sin experimentar nada. Mientras que el otro sabe que sobre la experiencia sabrá qué hacer en las dificultades y sino, es tan sencillo como preguntar.
"La Transformación significa literalmente: ir más allá de tu forma"
Wayne Dyer
Más irónico que todo este juego de la mente, es que casi todas las personas del planeta son conscientes de que un 80% de las preocupaciones, el estrés, la ansiedad, etcétera, están causados por presuposiciones futuras. Y seguramente todos hemos dado "like" a alguna foto donde ponía algo así, asintiendo: "¡Qué razón tiene!". Pero luego no pasaban ni 5 minutos y comenzábamos a preocuparnos por alguna posibilidad futura. Parece que la mente, en la era de la sobre información, ha aprendido a evadir ciertos aspectos que le permitan seguir actuando de forma automática, robótica y repetitiva, sin un ápice de cuestionamiento sobre lo que hacemos, pensamos y sentimos.
¿Qué me lleva a enfadarme con silencio cuando en realidad me gustaría decirle que le echo de menos? ¿Para qué intento culparlo del miedo y la inseguridad que yo siento? ¿Qué me lleva a intentar defenderme cuando alguien intenta ayudarme? ¿Es porque no lo hace como a mi me gustaría? ¿Para qué juzgo y critico a las personas en mi mente? ¿Qué ocurre dentro de mí para que me cueste tanto seguir mi vida sin estar comparándome, acaso necesito una aprobación? ¿Qué me lleva a sentirme culpable cuando hago exactamente lo que siento que quiero hacer?
Vivimos en un mundo dividido, vemos víctimas y victimarios, malos y buenos, correctos e incorrectos... Los buenos juzgan a los malos y los malos a los buenos. Las víctimas culpan a los victimarios y los victimarios a las víctimas. Intentamos sostener creencias que nos hacen daño obligándonos a seguir actuando y siendo de la misma forma sufriendo una y otra vez. ¿Es más valioso el sufrimiento que cambiar? ¿Realmente elegimos lo "malo conocido que lo bueno por conocer"?
Si tan solo nos parásemos un instante a observar nuestra pantalla de la vida, nuestras experiencias, nuestros pensamos y acciones, cambiaría tantísimo nuestra percepción de nosotros mismos y del mundo que vivimos... Y la física cuántica ya nos ha mostrado que si transformamos la percepción, cambiamos la vibración, por lo tanto, nuestra realidad. Pero esto ya lo decía Einstein: "Si no les gusta el mundo que ven, que sepan que no pueden cambiarlo, pero si cambian ustedes cambiará su universo".
Vive como si ya tuvieses todo lo que siempre has deseado. Siéntelo en cada célula de tu cuerpo. Sé la persona con quien te gustaría caminar la vida y trata a los demás como te gustaría que te tratasen. Ocúpate de tu propio camino y permite que los demás recorran el suyo, muchas veces no podemos entrar donde no nos han invitado. Deja de actuar como si la vida fuera un ensayo, vive como si fuera el último día y Sigue tu corazón. Cuestiona aquello que te produzca un profundo sentimiento de plenitud, pero no busques fuera al culpable, encuentra dentro de ti la barrera que has colocado en contra del amor.
"La mente intuitiva es un regalo sagrado y la mente racional es un fiel sirviente. Hemos creado una sociedad que honra al sirviente y se olvida del regalo - Albert Einstein
Para comenzar dejo claro que esto no se trata de una técnica o algo parecido, comparto lo que he aprendido en mi propia experiencia con mi cuerpo y, en este post, con relación a la alimentación. En esta experiencia dejé más de 50 kilos atrás, pasé de 120 kilos a 61 kilos. Esta transición cambió literalmente mi vida, aunque no comencé por mi cuerpo, haciendo ejercicio o cuidando mi alimentación, sino por dentro, preguntándome: ¿y para qué necesito todos estos kilos?
En el proceso cambié la relación conmigo mismo, con los demás, mi forma de pensar y ver el mundo y lo que vamos a tratar en este post, cambié mi relación con la comida. Vamos a definir dos conceptos de los cuales es importante tomar conciencia y ver la gran diferencia que tienen:
COMER:
El acto de comer se define por la acción de ingerir algo, pero atención a este "algo", que quiere decir que no tiene porqué ser comida. Podemos comer tierra, por ejemplo, y también sería comer. Una definición más concreta podría ser: ingerir algo sin ser consciente de lo que es y sin saber porqué o para qué. La alimentación que tenemos hoy en día está basada en la rutina. No comemos lo que necesitamos, sino lo que se nos antoja. Tampoco comemos cuando tenemos hambre, sino cuando es la <<la hora de comer>>. ¿Cuantas veces comes sin hambre porque es la hora y tu mente empieza a obsesionarse si no se mete algo a la boca? ¿O cuantas veces has dicho la frase: "si no como esto, no es comer"? El comida se ha convertido en un placer rutinario y apartado de nuestro propio cuerpo, ya que ignora la necesidad y aunque es cierto que comiendo se disfruta, es primordial para cambiar la relación con la comida cambiar el concepto que tenemos sobre ella. Lo podríamos llamar Alimentación Consciente, definido como la habilidad de comer coherentemente con las necesidades de nuestro cuerpo.
La primera pregunta que me hice con la comida mientras tenía delante una suculenta pizza, fue: ¿Para qué me alimento así? Obviamente las respuestas no eran muy "bonitas", pero en la sinceridad me di cuenta así de mi ansiedad y la necesidad de sentirme "lleno", que quiere decir, por lo tanto, que emocionalmente estaba "vacío" con alguna carencia que pretendía llenar con comida como, por ejemplo, comida basura. De hecho si ahora abres una pestaña en el navegador y buscas imágenes de "comida", verás que son diferentes a las que salen cuando pones "alimentarse". El acto de comer está más relacionado con ingerir comida de baja calidad, mientras que alimentarse se relaciona con una conciencia nutricional que ahora veremos, pero vamos a reflexionar juntos:
- Hoy en día lo primero que oímos sobre alimentación es que tienes que comer "sano". A lo que yo pregunto, ¿qué es sano? ¿Un tomate lleno de sulfatos y otros tóxicos para que brille más en el supermercado? ¿Una sandía en pleno invierno nacida de forma artificial y fuera de su temporada natural? ¿Una zanahoria que llena de químicos es capaz de estar 1 mes en la nevera sin pudrirse? ¿Un jamón bajo en grasa que tiene azúcar como conservante y hormonas para que el animal crezca más rápido? ¿una desnatada procesada 4 veces? Claramente, comer sano en nuestro tiempo es complicado. Si no es el alimento es la tierra donde se hace, sino el aire contaminado, o el dinero que cuesta mantener una alimentación ECO o BIO hoy en día, así que olvidemos el concepto "comer sano", para encontrar la alimentación que cada cuerpo necesite, según sus características personales. Por eso el primer paso es empezar a escuchar el cuerpo, escucharnos a nosotros mismos y generar una autoconciencia.
En mi consulta he tenido personas que venían a tratarse el sobrepeso y la gran mayoría, dejando de lado el desequilibrio metabólico que pudiesen tener, arrastraban un gran vacío emocional desde la infancia. Muchas veces los desórdenes alimenticios nacen de los conflictos emocionales no resueltos. ¿Cuantas veces comes por ansiedad? A mí también me pasó y pude cambiarlo. Porque tengamos algo claro, la única persona que no puede cambiar su alimentación, su cuerpo o su vida, es aquella que en el fondo, no quiere cambiar.
Hay varias cosas que he encontrado en común en las personas con sobrepeso y que tienen que trabajar:
Autoestima: todo lo relacionado con la relación consigo mismos. Aprender a quererse, a valorarse, a potenciarse, a cambiar aquello que nos les esté ayudando, a automotivarse, etc.
Gestión Emocional: la ansiedad, el estrés y la depresión están muy presentes. Se necesita de una desarrollo emocional y una conciencia de sí mismo para perderle el miedo a sus propias emociones y aprender a manejaras con inteligencia emocional.
Miedo al abandono, rechazo y soledad: son personas que te protegen del mundo, que crean <<su propia realidad>> y viven apartados de sus emociones. Después de la gestión emocional se toca la parte más profunda de sus miedo y que vienen de la infancia. Cuando sus padres no estuvieron o estuvieron en exceso, por la razón que fuese.
Salir de la zona de confort: cuando se tienen tantos miedos se empieza a crear una <<zona de seguridad>> que, aunque no da nada de seguridad, es mejor que salir al mundo desconocido. Repiten frase: "mejor malo conocido que bueno por conocer". Tiene que aprender a romper sus límites, encontrar su talentos, lo que aman hacer, hobbies, trabajos, emprender en algo, apuntarse a clases de algo que quieran aprender, etc. En definitiva, ampliar su zona de confort. No es necesario que no vuelvan a entrar en casa jamás, sino que a parte de estar en casa y un día disfruten de una palomitas y una película, también tengan tiempo para salir al mundo y relacionarse.
La culpabilidad: La culpa es el sentimiento post comida más habitual, como el castigo por haber comido. Este autosabotaje desgasta la capacidad de gestión emocional de la persona, anula sus capacidades y la coloca en una posición de víctima ante la comida. Es necesario renunciar a la culpa. No pasa nada si comes, simplemente, luego equilibra por otra parte.
ALIMENTARSE:
Alimentarse quiere decir suplir las necesidades nutricionalesdel cuerpo humano, pero esto no nos dice que la dieta de nuestro amigo me va a servir a mí. Alimentarse significa saber escuchar a tu cuerpo, entender cómo funciona y saber para qué te estás alimentando. Cuando me preguntaba para qué comía pizza descubrí mi ansiedad. Por lo tanto ahora sabía que mi cuerpo me pedía este tipo de alimentos por la necesidad, en este caso emocional, que yo tenía. A nivel inconsciente, este tipo de alimentos es una forma rápida de generar grasa, es decir, protección, para así sentirme seguro (En este link para saber más: https://crisol-life.blogspot.com.es/2015/03/cuerpo-emocion-obesidad-y-sobrepeso.html. Encima, cuando todos los hidratos fermentaban en mi cuerpo y estos se transformaban en glucosa, mis niveles de serotonina subían, sintiendo una sensación de placer y un cariño, ya que la glucosa tiene que ver con el cariño y el amor. Se puede decir que, ante mi carencia de amor, la pizza llenaba el vacío.
Cuando comprendes las emociones escondidas que hay en tu historia, empiezas a escuchar tu cuerpo de una forma diferente y a saber qué necesita según tu momento de vida. Tu cuerpo es inteligente y un organismo perfecto, pero eres tú, la conciencia que lo habita, quien elige si hacerle caso o no. Tu cuerpo te dirá si necesita más o menos energía, carne, pescado o verdura, e incluso te dirá si no necesita comer nada. Es importante saber que cuando nos alimentamos, no solo comemos con la boca, sino con los sentidos. Cuantas veces has visto en la televisión un anuncio de comida y se te hacía la boca agua. O estabas caminando por la calle y te llegaba un olor rico que provocaba un rugir de tripas.
En el Tao y el Zen, comer es una meditación. Hueles, miras, escuchas, saboreas y sientes el alimento. Si te ponen un plato de arroz delante puedes olerlo y saborearlo, incluso puedes escuchar el viento y sentir el sol que cuidó de los campos de arroz cuando aún se estaban formando. Podemos hacer de la alimentación una experiencia transpersonal de conexión. Realmente un simple gracias es suficiente, por poder alimentar tu cuerpo con esta comida que te va a sentir tan bien y te va a dar la energía que necesitas. Puedes masticar disfrutando de cada bocado, en vez de intentar llenarte rápido porque estás pensando en lo que vamos a hacer después. Esta costumbre hace que ignoremos una señal que nuestros cuerpo hacen cuando ya están llenos. Cuando tu estómago tiene lo que necesita, manda una señal al cerebro para que sepa que ya podemos parar. Pero como en nuestra cultura comemos hablando, viendo la tele, nos centramos en vaciar el plato y de cocinar raciones iguales para todo el mundo, es difícil escuchar cuando hay tanto ruido. Además de que no tiene ningún sentido, ya que no solo le mandas más trabajo a tu cuerpo, sino que luego se va a ir por el bater, ya que no asimilamos tantos nutrientes a la vez. La alimentación automática puede llegar a anular la conexión entre el tubo digestivo y el sistema límbico, el cual nos avisa del momento de parar. Si llevas mucho tiempo comiendo de esta forma, puede que al principio te cuesta escuchar la señal.
Comparto este vídeo sobre la alimentación de Suzzane Powel:
Cuando escuchas a tu cuerpo te alimentas con alegría, comprensión y todo te sienta genial. Esto hace que el cuerpo, al no necesitar tanta energía para los alimentos, necesite hacer cambios, por eso cuando cambiamos de alimentación, mientras nuestra biología se adapta, tenemos síntomas como dolores de cabeza, diarreas, vómitos, mareos... Lleva mucho tiempo forzándose para complacer tus culturas alimenticias, dale tiempo. Hay veces que cuando escuchas a tu cuerpo, te ríes de las cosas que necesita. Recuerdo un día que estaba escribiendo y sentí ganas de comer frutos secos. Fui a la cocina, cogí unas cuantas almendras y en cuanto me comí 1 se me quitó el hambre. Me reí ya que, por la costumbre, me puse un puñado, pero sentí que mi cuerpo con 1 almendra se había quedado ya bien. Quizá necesitaba sal para algo, no lo sé. Creo que comeríamos bastante menos si escuchásemos nuestro cuerpo. La medicina tradicional china usa la alimentación preventiva. Ellos conforme de despiertan, se ven la lengua, tienen el pulso y han descansado, saben qué comer para poder equilibrarlo. La MTC también ayuda mucho de la fitoterapia, las plantas naturales. Deepak Chopra, maestro espiritual, médico y escrito de más de 70 libros, dijo de una entrevista: "hoy en día no se puede llevar una alimentación sana sin suplementación". Nuestro cuerpo funciona con la cantidad de comida adecuada, ni más, ni menos y la digestión es uno de lo procesos que más energía consume del cuerpo. Necesitamos aprender a alimentarnos de forma más consciente.
Como hemos visto, el ruido mental que tenemos y las necesidades inconscientes que intentamos suplir a través de la comida, juegan un papel importante en la alimentación.
Una de las cosas que hice con la comida fue encontrar los diálogos internos e inconscientes que había en mi antes, durante y después de la comida. Sin juzgar lo que encontraba tomaba conciencia de ellos y mis diálogos internos comenzaban a cambiar. Por ejemplo:
Pensamientos:
- "Voy a comer rápido o llegaré tarde" - "Voy a comer tranquilo y lo que me de tiempo"
- "Qué habrá de comer hoy?" - "¿Qué siento comer?"
- "Como siga comiendo así seguro que engordo" - "¿Realmente siento seguir comiendo así?
Creencias:
- "Si repites eres un ansioso" - "Si siento repetir lo haré"
- "Si comes esto vas engordar" - "Confío en mi cuerpo y sé que esto me va a nutrir"
- "No voy a comer que sino engordo" - "Puedo comer lo que sienta que estaré sano y en mi peso ideal"
Cuando algunas veces sientes antojo de algo, es importante observar cómo te llega la sensación. Si el hambre nace de algo interno, es tu cuerpo pidiendo nutrirse, pero si es por algo externo, como decíamos antes, un anuncio de la televisión, puede ser un capricho. Cuestiona y observa, ¿que necesidad intenta suplir esta sensación?
Como ya he comentado antes, la culpabilidad es la piedra angular del sobre peso. Me he dado cuenta de que basta que te sientas culpable para que te llegue un castigo en forma de unos kilos, no porque el universo te quiera castigar, sino porque al sentirte culpable estás pidiendo un castigo. Te aseguro que si comienzas a perdonarte y para ello tienes que comprenderte, comas lo que comas, tu cuerpo encontrará el peso que necesita. Perdonar adelgaza. La culpa engorda. De hecho no deja de ser una auto complacencia inconsciente y protección: como, me siento culpable porque creo que no debería hacer lo que hago (creencia), subo unos kilos para poder decir: "ves como lo hice mal", al mismo tiempo me protejo de los demás (grasa=protección) y así, puedo volver a comer lo mismo otra vez, comenzando de nuevo el circuito.
Todo esto es mucho más fácil. Me he sentido culpable durante años por comer y hoy en día como lo que siento sin rechazar nada. Acepto que puede ser más o menos sano, pero confío en mi cuerpo. Un día con los amigos puedo darme un atracón y lo hago con total alegría y libertad. Al día siguiente mi cuerpo me dirá lo que necesita, que suele ser un ayuno, para limpiarme.
Mi forma de alimentarme está basada en lo que siento y más o menos lo que sé que voy a hacer en el día. Doy gracias siempre por los alimentos y en la medida de lo posible, escucho a mi cuerpo. También he trabajo mi desarrollo persona y la inteligencia emocional para aprender a alimentarme. Ahora para mí comer es algo alegre, bonito, para disfrutar y cuidar mi cuerpo sin culpas. Darme el regalo de prepararme la comida, de disfrutar de ese momento que es para mí y hacerlo con total cuidado, cariño y respeto hacía mí y mi cuerpo. Así mi cuerpo hoy en día me pide más verduras que carnes y prácticamente nada de comida basura, aunque tampoco la rechazo.
Si yo pude, tú también puedes:
Si tienes unos kilos demás deja de castigarte y compréndete. Tienes que tratarte con cariño, con amor y cuidar de ti. Date cuenta de forma honesta de qué estás haciendo para mantenerlos y comienza a pensar y actuar de forma diferente. El cambio siempre ha estado en tu interior, no en ninguna dieta. Mírate al espejo y di lo que te amas tantas veces como kilos te sobren.
Comparto también un libro que me ayudó a cambiar mi forma de pensar para poder realizar este cambio. Gracias.
Un anciano Maestro Zen y dos discípulos caminan en silencio a lo largo de un sendero. De pronto, al llegar a un riachuelo, descubren a una hermosa muchacha que, sentada en una orilla, contempla provocativa y sonriente a los tres caminantes que se acercan.
No hay que estar ciego para reconocer la perturbación que la joven ejerce en los dos discípulos que, en seguida, se percatan del radiante atractivo de su cuerpo y del brillo chispeante de su mirada.
"¿Quién de los dos jóvenes me tomaría para ayudarme a cruzar el río?" pregunta ella con frescura y seducción provocadora.
Los dos discípulos se miran entre sí, y a continuación dirigen un gesto interrogante al maestro que todo observa.
Éste, mira con profundidad a cada uno de ellos, sin desvelar palabra.
Un día se presentó ante un anciano que tenía fama de sabio, un joven con aspecto atribulado que de forma apresurada le dijo:
"Maestro, estoy desesperado, me siento tan miserable que me faltan las fuerzas para emprender cualquier cosa. Pienso que no sirvo para nada y que mi vida es un fracaso. En realidad, nadie me escucha ni aprecia la buena intención de mis palabras. Me han dicho que vuestros remedios y enseñanzas son muy especiales. Estoy dispuesto a serviros en lo que necesitéis, pero por favor, guiadme a la solución de mi problema. ¿Qué puedo hacer?"
El anciano, sin casi mirarlo le dijo: "Cuánto lo siento, muchacho, no puedo ayudarte ya que primero debo resolver mi propio problema. Quizás después..." Y haciendo una pausa agregó "Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver mi asunto con más rapidez y después, tal vez podría ayudarte".
"De acuerdo Maestro", contestó el joven con un rayo de esperanza, ¿"qué puedo hacer yo por ti"?